Ayer te vi, Señor, en una esquina

Ayer te vi, Señor, en una esquina

(Fragmento)

Alfonso Francia

 mendigo

Señor, estoy hecho un lío.

Tengo muy claro que estás en cada uno

de los hombres,

y que estás más vivo y más a gusto en los que

más sufren.

Todo esto lo he meditado mil veces y explicado

otras tantas.

El lío no está en las ideas, sino en la vida.

Ayer iba muy deprisa, ¿recuerdas? Tú estabas en la

esquina

de aquella plaza, junto al semáforo,

disfrazado de pobretón, con barba,

ropa raída, muerto de frío,

una gorra y una botella casi vacía en la mano.

A veces pienso que juegas a desconcertamos.

Por una parte, apareces como la suma

inteligencia y sumo amor;

y, por otra, como la extrema debilidad, encarnada

en los más necesitados.

Pero te entiendo: cuantos más pobres nos

presentamos ante ti,

más grandes somos para ti. Está claro,

pero me flaquea la vida.

No acabo de convencerme, vitalmente, de que, en

ese pobre de la esquina,

estás lleno de grandeza, de toda tu grandeza,

de que estás disfrazado, para mí, de pobre,

como para la Magdalena de hortelano

y para los de Emaús de peregrino.

Dame, Señor, la fe y el amor de la Magdalena.

Dame, Señor, el corazón ardiente de los de Emaús.

Que te vea, Señor, en los que no tienen pan.

Que me descubran a mí, y a ti en mí,

porque comparto mi pan.

Que nunca olvide que me amas bastante más

que yo amo al pobre de la esquina.

y dame, Señor, tu limosna de amor,

aunque no te la pida.

Libro  “Oraciones desde la vida”

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