Cómo cuesta ver tu rostro, Señor…

Cómo cuesta ver tu rostro, Señor…

Alfonso Francia

 narco, corrupto

Me cuesta, Señor,  ver tu rostro de pasión

ante los nuevos mercaderes del templo.

En los comerciantes de armas,

en los narcos y todos los corruptores de la

juventud.

También quisiera, Señor,

llegar a verte en todas las personas, aunque aparezcan con rostro de matón,

corrupto, violador, traficante de personas, depredador de la naturaleza, abortista,

engreído, rencoroso, cínico, idiota,

 chantajista, pasota o indiferente,

del que devora sexo,

acumula dinero,

se arma hasta los dientes …

 

Y me cuesta, como a tus apóstoles,

ver tu rostro deformado, impotente,

con la mirada turbia, con rictus de impotencia.

Sudoroso, sanguinolento,

camino del calvario de la droga,

del paro, de la enfermedad,

de la incomprensión, de la persecución,

del exilio y de la emigración, del sida,

de la marginación, de la calumnia,

de la soledad más espantosa.

Señor, sé que me miras.

Que tu rostro está siempre en mi rostro.

Dame unos ojos capaces

de verte siempre en todos y en todo.

Y dame un rostro,

que sea auténtico espejo donde, al mirarme a mí,

también te vean: sereno, optimista, entusiasta.

Y al verte … se vean también así…,

Quiero Señor un rostro de resucitado

que acompaña y hace arder el corazón

e ilumina el rostro de todos

como tú lo hiciste con los caminantes de Emaús.

Libro:   “Oraciones desde la vida”

 

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