ECO, ECO, ECOOOOOOO

ECO, ECO, ECOOOOOOO
Alfonso Francia

eco en la montaña

Mi vida es más que un eco,
más que el eco de un amor,
envuelto en suaves susurros,
entre abrazos de pasión
en noche de no sé cuándo,
en noche de qué sé yo…

La luna asomó sonriente,
y misteriosa me habló
como besando mi oído,
muy emocionada su voz.

Dijo que en noche de agosto,
nací yo de hermosa flor,
que brillaron las estrellas
con un especial fulgor.
Convertidas en orquesta,
entonaron en mi honor
bellas canciones de tuna,
todas en clave de sol.
Y bailan aún en el aire
aquellos besos de amor,
aquellos besos sonoros,
con que mi cuna meció
la ternura de mi madre,
ecos del soplo de Dios,
que da más vida a la vida
y multiplica el amor.

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