EL DEDO ACUSADOR

EL DEDO ACUSADOR
Alfonso Francia

imagen para poema

Al principio me creí
que el ombligo me servía
-hasta ahí llegaba mi ciencia-
para guardar las pelusas
de camisa y camiseta.

El dedo, siempre dijeron,
era para señalar,
-lo mismo que el del Bautista-
a Cristo, al bien, al pecado,
y a cualquier forma de mal.

Pero un día al despertar
al momento de la ducha,
-no sé si fue inspiración
o pura casualidad-
al quitarme las pelusas,
grité con admiración:
¡Hay que ver qué bien se ajusta
este mi dedo al ombligo!
¡Qué admirable perfección!
Sin duda Dios lo hizo así
para que lo meta ahí
y en vez de indicar a otros
me señale siempre a mí.

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