Poema del día

El milagro del fango

Alfonso Francia

 

Cristo curó la ceguera

del ciego de la cuneta,

que gritaba más y más

para recobrar su vista.

¡Era su oportunidad!

 

Con un poquito de barro

y una gota de saliva,

que Cristo puso en sus ojos,

el ciego no distinguía,

decía ver como árboles

a gente que se movía.

Con otra capa de barro,

ya distinguía personas,

síntoma de que veía

con los ojos del milagro.

 

Para curar la ceguera

de tantos insolidarios,

Cristo nos da la receta,

esa sí que hace milagros:

No es echar “algo” de barro

y gastar “mucha saliva”…

Con el barro hasta las cejas,

en ambientes marginados,

el milagro más milagro

no es quitarnos la ceguera,

¡Es vivir metido en fango!

Sólo algunos lo resisten,

los otros… lo predicamos.

Mucho fango, “sin saliva”,

es la forma más certera

de dar vista al marginado

¡Y curar de la ceguera

al que pretende curarlos!

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