Poema del día

Nos agarras por la mano

( La mano derecha de don Bosco es la reliquia de la urna. Ella me inspira este sencillo poema)

 

Alfonso Francia

 

Adoro tu mano diestra

Sí, Don Bosco, esa tu mano,

con la misma que yo creo

que Dios nos hizo del barro.

La mano con que la magia

de Dios hizo de ti gran mago.

Seguro que de la urna,

por la magia de tu mano,

harás una gran chistera,

y bendecirás al barrio,

que te aplaude y te proclama

como a su AS idolatrado.

 

Sabemos que en esta urna

está tan solo tu mano…,

pues tu corazón y mente,

están ya en el pueblo  llano.

 

En ninguna urna de plata,

ni en ningún cofre dorado,

nadie te encerró  en la vida,

tu amor no estaba vallado,

tu cielo no tenía mapas,

tu tierra no tenía planos;

ni tus manos ni tus pies

tuviste jamás clavados.

En tu mente no había lindes,

ni en tu corazón armarios,

sólo llenaba tu vida

Dios en el niño encarnado.

Eras libre como el viento,

Pentecostal, inflamado,

que en sus alas te acercaba

al corazón alejado

de tanto joven enfermo,

por respirar aire insano,

en ambientes de miseria,

por no encontrar una mano,

como la tuya, don Bosco,

o de hermano solidario.

 

Agárranos, fuerte, fuerte,

arrástranos con tu mano,

que el joven encuentre siempre

la mano de un salesiano.

Porque un joven en peligro,

-¡O peligro declarado!-,

puede llegar con el tiempo

a ser un joven salvado,

ser salvado…¡y salvador!,

como tantos salesianos,

que hicieron Congregación.

Don Bosco, ¡creo en tu mano!

¡Creo en la mano de Dios!

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