Poema del día

El estiercol fecundo

Alfonso Francia

En la historia se demuestra
que los santos más ilustres
fueron grandes pecadores.
Dios quiere mostrar, y muestra
que de jóvenes perdidos
hace columnas de iglesia,
¡los apóstoles mejores!

El mal no gana la apuesta,
si hay buenos educadores.
Sin un don Bosco a su vera,
¡no habría Savios ni Magones!
Para Dios no hay imposibles:
del barro Dios hizo hombres,
de la cizaña hace trigo,
del estiércol saca flores,
de los jóvenes sin rumbo,
los mejores “cicerones”,
de los jóvenes sin Dios,
los catequistas mejores.
Y de pobres “pastorcillos”
a los mejores pastores.

Gloria a Dios, gloria a don Bosco,
gloria al estiércol fecundo,
que Dios elige a los pobres,
humildes y vagabundos,
para confundir a sabios,
a poderosos y nobles,
y para salvar al mundo.

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