Poema del día

Ahora es ahora

Alfonso Francia

 

No hay que esperar a cantar

las gracias y las bondades,

cuando el año va acabar.

 

No hay que esperar a rendir

las cuentas por nuestra vida

cuando ya llega a su fin.

 

No podemos esperar

a que las lágrimas curen

las cosas que hicimos mal.

 

No hay que esperar a sembrar

al otoño de la vida,

¡ahora es la oportunidad!

 

No hay que esperar a curar

cuando gangrene la herida

o comience a supurar.

 

No hay que esperar a arrancar

la mala hierba crecida,

después de haber hecho el mal.

 

No hay que esperar a la aurora,

para saber que hay un sol,

¡ni hay que esperar a ver sombra!

 

No hay que llegar a la muerte

para saber que hay un Dios.

 

Ni es necesaria la suerte,

para vivir el amor.

 

No hay que esperar a los frutos

para creer en la flor.

 

No hay que esperar a la suerte

cuando hay otra solución.

 

Cultiva desde la infancia,

la verdad y la honradez;

cultívalas desde ahora,

nunca esperes al después,

así su fruto y fragancia

durará hasta la vejez.

 

La vejez empieza siempre:

cuando muere la esperanza

y se vive en el ayer.

 

El alma se arruga antes

de que se arrugue la piel.

Y el alma ennegrece antes

de que blanquee la sien.

 

Porque la vejez empieza

cuando el corazón se seca,

y no espera florecer.

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