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Colección EducArte ExpresArte

Me enamoré de la vida:

Cuenta con 50 poemas de inspiración navideña. Son inteligibles, vivos, tiernos y comprometidos. Reflejan su sentido de la vida y una fe nada convencional que conecta con lo más profundo del alma humana. Son para ser leídos y para ser utilizados de múltiples formas en la educación y evangelización.

 


“Madre tierra yo te adoro”:

Es un homenaje poético a la creación; flor y fruto del amor de Dios Padre, que nos la ha dejado en herencia para cultivarla y disfrutarla.

 


Colección Crecer en valores

Se impone recuperar o invertir la comunión con la naturaleza en general, y con los animales en particular. Y hacer de la naturaleza una escuela donde los humanos aprendemos de los animales.

La persona irracional puede ser mucho más dañina que cualquier animal. Y cualquier persona, capaz de racionalizar todo encuentra en los animales una preciosa escuela de educación.Algo de eso pretendemos. Y seguro que lograremos humanizarnos y humanizar más si nos acercamos sin perjuicios, con interés y con ansias de aprender de los animales.

 

El cuento es el arte de escribir y describir, narrar la vida con ropajes de realidad en el mundo de lo irreal. O narrar lo irreal e imaginario con visos de realidad. El cuento, a través de lo fantástico, aproxima a lo correcto. Y a través de lo concreto imaginario abre a lo universal. Imaginación y realismo se unen en perfecta armonía.

Uno de los objetivos de este libro, además de herramienta para educar en valores, es contribuir al rejuvenecimiento del género del cuento, familiarizar con ellos, estimular a crearlos, a recrearlos…¡Y a recrearse con ellos! ajes anónimos y cotidianos de toda edad y condición, los autores introducen al lector en una sucesión de preguntas, juegos y actividades para desarrollar en común. Así, en
diálogo en el grupo y con la gente, afianzamos una educación en valores humanos positivos.

La fábula siempre ha sido clasificada entre los géneros didácticos. Desde su lejano origen está vinculada a la enseñanza.

Tan estrecha es la relación que este mismo vocablo, enseñanza, suele aplicarse como sinónimo de moraleja, la lección o sentencia que proclama la fábula. Nada humano es ajeno a la fábula. Su centro o eje temático es la conducta humana.

La parábola ha sido, es -y siempre será- el recurso de los sabios para hablar a los más sencillos y el recurso de los sencillos para hablar con los sabios, y para hablar como sabios.

Entre los muchos valores que tiene y desarrolla -o puede desarrollar- el género parabólico en la educación, destacamos: su capacidad para despertar, agudizar y agilizar la imaginación y la mente, su capacidad para despertar ideas, sueños y vida, para estimular la creatividad, desarrollar el sentido y sensibilidad artística, ayudar a comprender y a vivir el innegable sentido lúdico y teatral de la vida.

Álvaro, con sólo cinco años, se fue solo a pescar al arroyo. Le sorprendió un incendio y él, que había visto en la tele lo que hacían los adultos en un caso así, cogió su cubo y corrió a llenarlo de agua para apagar el fuego.

Cuando la gente del pueblo consiguió dominarlo, descubrieron a Álvaro calcinado. ¿Qué ves en su acción: valentía, imprudencia, candidez, resolución…? ¿Cómo actuarías ante un incendio?

Con historias de la vida de personajes anónimos y cotidianos de toda edad y condición, los autores introducen al lector en una sucesión de preguntas, juegos y actividades para desarrollar en común. Así, en diálogo en el grupo y con la gente, afianzamos una educación en valores humanos positivos.