corrupcion

Sin indignación no hay revolución

Alfonso Francia

http://www.alfonsofrancia.com

Desde Perú donde resido desde hace algo más de 8 años, comunico la vergüenza que me hacen pasar los peruanos por lo que ven, oyen y saben de la España actual. De aquella España de los Conquistadores guardan la imagen de las crueldades, pero también de la cultura y arte, de tantos españoles cultos, artistas, humanistas, santos. La imagen de ahora…es de gallinero a picotazos, de gol, gol, gol…que acalla todas las otras voces. ”Vergüenza para esta tierra que en otro tiempo producía gigantes”, dijo Donoso Cortés.

Respiramos corrupción por todas partes. Si no se puede soportar el hedor del muladar sobre el que dormimos a menudo, debemos resistirnos con todas las fuerzas a dormir sobre la corrupción de quienes corrompen nuestras vidas y tradiciones, nuestro pasado, nuestro presente y quieren hacernos ver perfumes en lo que son bombas fétidas. ¿Tan difícil es tener más sentido común, más diálogo y cordialidad? Todos nos hemos peleado con los padres, hermanos, amigos, hijos…Al final triunfa siempre el afecto, la comprensión, la institución, los intereses comunes, la imagen social…

¿No recordamos con cariño y valoramos lo que eran y suponían nuestros padres y abuelos? ¿Queremos destruir todo lo suyo, que fue también nuestro, y es para muchos, seguramente mayoría, lo que mantenemos como preciada herencia?

¿De verdad así construimos fraternidad, solidaridad, democracia, futuro?

Los ciudadanos todos siempre tenemos madera de héroes, de santos, de ciudadanos honrados…. Tenemos madera, necesitamos artistas, líderes, que saben trabajarla. Necesitamos maestros maduros en el arte de ser ciudadanos libres responsables. No necesitamos maestros adolescentes en política, ni podridos por la corrupción política y del alma, ni maestros “Maduros” bolivarianos.

Sabemos que los líderes de un pueblo, “salen” del pueblo, y constatamos que “salen”, sí, y no vuelven más. Se pierden…o se encuentran donde no está el pueblo que les aupó. Muy a menudo nuestros líderes (políticos, culturales, mediáticos, religiosos…) son puro adorno, figuras o figurines, que “se” adornan. ¡Qué pronto perdió la virginidad la señorita política!

Hay líderes del pueblo que vistos de lejos suscitan dudas, quizás esperanzas…; más de cerca inspiran rabia; en la intimidad suscitan pena. A menudo son espíritu sin cuerpo o cuerpo sin espíritu.

Los mayores pecados de los que tienen poder y no autoridad moral, es utilizar a las personas, aprovecharse de sus bienes, de sus buenas disposiciones, de su ignorancia y de su impotencia.

Resulta bastante incomprensible que individuos con tan poca valía tengan tanto poder, y el pueblo con tantos valores puedan tan poco. “Muy pocas veces el cura es mejor que el monaguillo; también nuestro pueblo llano supera al politiquillo”.

Hay políticos muy “listos” pues se llevan el dinero (y los valores) de los demás y además la masa torpe del pueblo los aplaude.

El sueño mío es que los líderes y los sencillos, el pueblo pueblo, nos enseñen y nos hagan soñar los sueños más humanos. Luchemos contra los que impiden soñar o matan los sueños. Pero no se logrará si no nos indignamos contra nuestras cobardías y mediocridades, y contra los atentados de los que luchan contra la humanidad, es decir, contra los humanos-hermanos.

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